3 de noviembre de 2008

El reñidero, Sergio de Cecco



Sergio de Cecco y la generación del 60:



Breve biografía:

Sergio de Cecco, nació en Buenos Aires en 1931. Dedicó su vida al teatro, también fue periodista y guionista televisivo. Todas sus obras merecieron distinciones. Entra en la literatura argentina con El Reñidero, 1962. Se estrenó en 1964, obtuvo varios premios y fue llevada al cine.
En 1975, en Inglaterra, se estrena una versión de El Reñidero. También se presentó en el teatro Colón una versión libre de esta obra. Sergio de Cecco es el primer autor argentino de semejante trascendencia. Finalmente, el 26 de noviembre de 1986, a los 55 años de edad, se suicidó.


Para más datos sobre De Cecco y su obra visitar: http://www.alternativateatral.com/ficha_persona.asp?codigo_persona=16957





De Cecco y la generación del ´60:


En la Argentina, tras la caída del peronismo, hacia la década del 60, cuando la transformación de la sociedad se vislumbraba con claridad y sus conflictos no resueltos comenzaban a emerger detrás de las máscaras que los ocultaban, se desarrolla una corriente de teatro realista revitalizada y con un nuevo lenguaje escénico. Sus principales representantes son Carlos Gorostiza, Roberto Cossa, Ricardo Halac, Germán Rozenmacher, Carlos Somigliana y Sergio de Cecco, entre otros.
El puente de Carlos Gorostiza (1949) se convierte en el antecedente directo de las obras de los autores de la generación del 60, y cuando en 1966 se estrena Los prójimos del mismo autor, este grupo autoral, en el prólogo del programa del espectáculo, define claramente su posición:
“Una de las cosas que entendió esta generación es que la única forma de acercarse a este público, la forma finalmente de realizarse, es a través de un teatro nacional, entendido no sólo con la puesta en escena de obras argentinas, sino con la búsqueda de un estilo expresivo que nos represente, que nos diferencie y que nos reconozca […] Creemos que ser autor nacional exige representar una cultura, un estilo, una manera de vivir. […] Pequeña o grande, el escritor argentino tiene una sola fuente: la realidad argentina, a través de esa realidad se encontrará con los grandes problemas del hombre, pero sólo a través de ella.”

Características de la generación del 60

· plasmación del material dramático desde una perspectiva realista y testimonial;
· búsqueda de nuevas formas expresivas desde el punto de vista actoral;
· crítica social subyacente en los temas que se abordan y que abarcan, por lo general, la problemática de la clase media argentina y los sectores populares;
· identificación entre el conflicto escénico y la problemática cotidiana del público.

(Fuente: Alicia Montes. Literatura Latinoamerica y Argentina, Bs. As. Kapeluzs Editora, Cap. 6, 2006)

Friedrich Dürrenmatt


Friedrich Durrenmatt(Suiza, 1921-1990)

Escritor suizo de obras de teatro vanguardistas y novelas policiacas existencialistas. Hijo de un clérigo, nació en Konolfingen y estudió en las universidades de Zúrich y Berna. Sus primeras obras de teatro, entre las que se encuentran
Essteht geschrieben (1947), que trata sobre los anabaptistas monasterienses del siglo XVI, y Rómulo el Grande (1949), que analiza la caída de Roma, conjugan la ironía y el absurdo con la violencia y lo grotesco. Sus obras de teatro más conocidas, La visita de la vieja dama (1956) y Los físicos (1961), tratan sobre la justicia, la culpa, la venganza y la impotencia del individuo en la sociedad de masas. La visita de la vieja dama fue transformada en ópera (1971) por Gottfried von Einem y posteriormente llevada al cine con el título de La visita del rencor, película dirigida por Bernard Wicki e interpretada por Ingrid Bergman y Anthony Quinn. (http://www.decine21.com/Peliculas/La-visita-del-rencor-%2910412.asp?id=10412

En la literatura de los años cincuenta y sesenta se fue decantando visiblemente una corriente en la cual el modo mismo de encarar el pasado reciente se convirtió en un tema literario. En muchas obras de aquellos años la crítica del “milagro económico” de la posguerra se conjuga con el ansia de reconstrucción de los hechos del pasado. La obsesiva concentración en la rápida recuperación de un renovado bienestar material se interpreta a menudo como elusión de la responsabilidad por lo sucedido en la época nazi. En esta línea se inscriben por ejemplo las piezas de teatro y obras en prosa de los autores suizos Friedrich Dürrenmatt y Max Frisch.

El teatro de Dürrenmatt se caracteriza en lo formal por el juego con la ironía, el absurdo, lo grotesco y la violencia, mientras entre sus temas preferidos sobresalen la culpa, la justicia y la compleja relación entre el individuo y la sociedad vista con frecuencia desde el punto de vista de la indefensión del primero en medio de la segunda, entendida a su vez como “sociedad de masas .
Apartado de cualquier adscripción ideológica, su teatro refleja un mundo donde la tragedia del individuo se ve privada de sentido por las necesidades materialistas de una sociedad de masas. La contradicción entre el discurso de las instituciones (políticas, religiosas) y sus actos es su tema recurrente. Algunos comentarios irónicos sobre su país: Suiza tiene algo grotesco en su carácter -declaró alguna vez-; sus intentos de constante neutralidad se parecen a los de una virgen ganándose la vida en un burdel que pretende, además, permanecer casta No dudo de la necesidad del Estado; dudo de que nuestro Estado sea necesario.

En su ensayo, Problemas teatrales, donde se desarrolla la teoría dramática de Friedrich Dürrenmatt, expresa (1961, 42-43):

Nuestro mundo ha llevado tanto a lo grotesco como a la bomba atómica, así como los cuadros apocalípticos de Hieronymus Bosch también son grotescos. Pero lo grotesco no es más que una expresión sensual, una paradoja sensible, a saber, la forma de una cosa informe, la cara de un mundo sin cara [...]
Sigue siendo posible, sin embargo, lo trágico, aunque no así la tragedia pura. Podemos obtener lo trágico por medio de la comedia, producirlo como un momento espantoso, como un abismo que se abre[...] Parece imponerse la conclusión de que la comedia es la manifestación de la desesperación.


Jan Kott (1965), profesor de la universidad de Varsovia, para fijar su posición sobre La visita de la anciana dama señala que no ve en Ill un héroe tragico, ni en Clara Zachanassian una diosa, aunque algunos la consideran una Némesis, la diosa de la venganza. Ella apenas existe físicamente. Es casi enteramente artificial. Parece un símbolo de deshumanización. La frialdad y firmeza con que pretende conseguir su objetivo lo corroboran. El rencor y el odio tenaz que un día la movieron a fijar en la venganza la finalidad de su vida, se ha convertido ahora en una convicción de justicia, concebida como un absoluto. Convicción que servirá de coartada a los güllenses y pone en tela de juicio toda actitud represora que justifica el derecho.
Retomando la opinión de Jan Kott, como él dice, "Ille y los güllenses se encuentran en una situación en la que no cabe lo trágico, en la que sólo hay lugar para lo grotesco". Parte para esta conclusión de la paradoja de Maurice Regnant: "La ausencia de tragedia en un mundo trágico da lugar al teatro cómico".
En este sentido ya se había expresado Ionesco (1965) en Notas y contranotas, haciendo referencia a su propio teatro. Lo grotesco quedará latente y patente en el texto de Dürrenmatt. El texto resalta el carácter grotesco de lo trágico, de la situación del hombre vulgar ante el poder de lo absoluto.

Frente a una imagen mezquina e inhumana del hombre egoísta y encerrado en sus propios intereses, que se mueve con el horizonte limitado de una sociedad tecnocrática, este autor impuso, pues, una exigencia definidamente existencialista de "autenticidad". La busca del hombre auténtico que se oculta tras el inauténtico, característica no sólo del existencialismo de Kierkegaard, Jaspers y Heidegger, sino también de la filosofía de Pascal y Nietzche. Dürrenmatt se propuso desenmascarar las virtudes burguesas y la falsedad de la rectitud suiza (paìs siempre neutral que administra secretamente el dinero de los explotadores o asesinos), para poner en evidencia la hipocresía y la debilidad moral. Las armas que utilizó fueron la sátira y la ironía. Si bien su obra dramática puede ser definida como un teatro de "concientización" que logra impactar a la más impasible de las audiencias, en el fondo se podía percibir que Dürrenmatt fue un moralista que utilizó lo macabro y lo grotesco. En más de una ocasión declaró que "no escribía para cambiar el mundo. Nunca podría escribir si tuviese esas gigantescas intenciones. Cuando me siento en mi escritorio pienso sólo en la historia que trato de escribir. Nunca pienso en su significado. Lo dejo para más tarde, cuando tengo más tiempo". En ese tener más tiempo, Dürrenmatt no percibió la tendencia hacia el pesimismo. "La gente dice que soy un cínico -declaró en una oportunidad-, porque muestro las cosas desagradables y graciosas al mismo tiempo. Pero trato de mostrar el mundo cual es".

Entre sus últimas obras de teatro cabe destacar Retrato de un planeta (1971) y la comedia Achterloo (1983). De sus populares novelas policiacas sobresalen El juez y su verdugo (1952), La presa (1953), y El compromiso (1958).

27 de octubre de 2008

Año 1º1: Mock de prueba 2, textos y consignas

Cambios en la Prueba 2:
Según lo establecido por el Dpto. de Español en el Mock de Prueba 2 entra todo el programa visto durante el año y el profesor en base a ese programa le indica a sus alumnos qué textos se usarán para el examen.
Debido a que las consignas son por género, los textos elegidos, 3 en total aunque para la respuesta se pueden usar dos, deben participar de las mismas características genéricas.
Por lo tanto:
El género seleccionado para la prueba dos será TEATRO y los textos que deberán prepararse para la prueba son:

La visita de la vieja dama de Fridrich Dürrenmatt/Huis Clos de Jean Paul Sartre
El reñidero de Sergio de Cecco

La respuesta deberá elaborarse con un texto de LM y otro escrito originalmente en español.

En cuanto a los pasos a seguir para la elaboración de la prueba:
  1. Selección de consigna entre las dos (a/b) que figuran bajo el subtítulo Teatro, y las 4 que figuran bajo el subtítulo Cuestiones generales.
  2. Lectura minuciosa de la consigna elegida, subrayado de sus palabras claves en torno a dos aspectos: qué tema deben desarrollar y cómo.
  3. Antes de responder es conveniente elaborar un breve esquema con los temas que van a tratar recordando que esta prueba propone un estudio comparativo entre dos textos que tiene como hipótesis organizadora la consigna y que es conveniente ir comparando aspecto por aspecto en cada obra.
  4. Recordar que en la respuesta ustedes pueden ratificar, moderar o refutar la consigna pero es conveniente elegir la consigna que me jor se presta para ser desarrollada con los textos leídos.
  5. Estructura de la respuesta (ver guía de teatro):
  • Presentación de las obras, título, autores, época en que fueron escritas, contexto y breve referencia a su estética o movimiento cultural en el que se encuadra.
  • Desarrollo comparativo de aquel aspecto de los textos más conectado con la consigna elegida, luego y a partir de allí desarrollo progresivo y comparativo de todos los demás aspectos: títulos, temas, estructura de la obra, género específico (tragicomoedia, tragedia, drama de tesis filosófica, etc.), subtemas, conflicto dramático, función de los parlamentos o réplicas, función de las acotaciones escénicas, aspectos estéticos e ideológicos, construcción de personajes, tiempo, espacio, lenguaje.
  • Cierre del análisis con un párrafo donde se recuperen los aspectos más importantes de los textos y alguna frase en la que se observe una valoración personal.
CONSIGNAS IB

Teatro
2. (a) “Hay determinados recursos escénicos destinados a captar inmediatamente la atención del público y a mantener el ritmo de la acción teatral.” Explique cómo aparecen estos recursos en las obras leídas y de qué manera se relacionan con el significado global de cada una de ellas.
o
(b) “En teatro, cada personaje representa los rasgos peculiares de una clase social concreta.” De cada obra, elija dos personajes pertenecientes, respectivamente, a clases o grupos sociales distintos. Analice y compare qué reacciones pretenden provocar

Cuestiones generales

6. (a) “Las obras literarias presentan diferentes tonos (por ejemplo, de exaltación, de condena, de premonición, etc.) ante la realidad a la que se refieren.” Señale y compare las semejanzas y diferencias que haya identificado Ud. en el tono que transmite cada una de sus lecturas. Detalle los recursos con los que se logra este rasgo literario.
o
(b) “Estilo es el conjunto de rasgos que caracterizan a un escritor, un género, una obra o una época.” Comente y compare cómo aparecen los rasgos de estilo que inscriben cada una de sus lecturas en una determinada época, movimiento o escuela. Ejemplifíquelos con referencias concretas extraídas de dichas obras.
o
(c) Compare las estructuras internas y externas de sus lecturas en lengua española con la obra de literatura mundial que haya analizado. Señale y comente las semejanzas y diferencias que Ud. haya identificado.
o
(d) “Según las ideologías de cada época reflejadas en la literatura, se podría catalogar a los autores de erasmistas, ilustrados, revolucionarios, progresistas, liberales, conservadores, etc.” ¿A qué ideologías pertenecerían los autores de sus lecturas? ¿Qué aspectos de las obras leídas justifican su clasificación?



21 de octubre de 2008

Parte 4 del programa - Año 11 - Presentación oral

En esta entrada voy a incluir todo el material que me parezca interesante para la preparación de la presentación oral.
1. Artículo de Fernando Sorrentino en el que se trabajan las relaciones intertextuales entre "El indigno" de JJ:L:Borges y "Judas Iscariote", Capítulo 4 de El juguete rabioso.
http://www.ucm.es/info/especulo/numero11/arlt_bor.html
2. Fragmento de un artículo en portugués sobre las relaciones entre "La intrusa" de Jorge Luis Borges y una serie de temas biblícos como "Caín" y Abel, y míticos.
http://www.mec.es/sgci/br/es/publicaciones/anuario/abeh2000s.pdf (ver pág. 117 y siguientes)

3. Introducción a El informe de Brodie de J L Borges escrita por Beatriz Sarlo en el sitio de la Universidad de Pittsburgh:
http://www.borges.pitt.edu/bsol/bsbrodie.php

Transcripción del artículo:
Beatriz Sarlo
Introducción a El informe de Brodie

Borges nació en 1899, en Buenos Aires, hijo de una familia patricia que tenía, como la anciana dama de uno de los cuentos incluidos en este volumen, algunos próceres menores entre sus antepasados. La biografía de Borges, despoblada de actos espectaculares y discreta en la exhibición de pasiones privadas, puede pensarse como respuesta a una sola pregunta: ¿qu é hizo con el hecho, para él ineliminable, de ser argentino?
Casi no conocemos una "vida" de Borges por fuera de las historias de encuentros con los libros. Como tambi én sucede con Sarmiento, el mito biográfico de Borges se funda en la apropiación de la literatura: el Quijote leído por primera vez en traducción inglesa; su versión a los nueve años de un cuento de Oscar Wilde; su leal fascinación por Chesterton, Kipling y Stevenson; sus traducciones de Kafka, Faulkner y Virginia Woolf; su amistad juvenil, en España; con el ultraísmo; la familiaridad con la poesía gauchesca y la aversión por las letras de tango; su caprichosa y productiva relación con Evaristo Carriego, poeta modesto que su padre había frecuentado; el gusto por escritores 'raros', marginales y menores; las antologías que preparó con sus amigos Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo; la desconfianza asordinada ante el criollismo de Don Segundo Sombra; su ensueño frente a las literaturas escandinavas, las Mil y una noches y la Odisea; su traducción aporteñada de la última página del Ulises; su veneración por la Cábala y por la Divina Comedia.
No hay un escritor más argentino que Borges: él se interrogó, como nadie, sobre la forma de la literatura en una nación culturalmente perif érica. Escribió en un encuentro de caminos. Su obra no es tersa ni se instala del todo en ninguna parte: ni en el criollismo vanguardista de sus primeros libros, ni en la erudición heteróclita(1) de sus cuentos, falsos cuentos, ensayos y falsos ensayos, a partir de los años cuarenta. Por el contrario, la obra de Borges está perturbada por la conciencia de la mezcla y la nostalgia por una literatura (europea) que un latinoamericano nunca vive del todo como naturaleza original.(2) A pesar de la perfecta felicidad del estilo, la obra de Borges tiene en el centro una grieta: se desplaza por el filo de varias culturas, que se tocan en sus bordes. Borges desestabiliza las grandes tradiciones occidentales y las que conoció de Oriente, cruzándolas (en el sentido en que se cruzan los caminos, pero tambi én en el sentido en que se mezclan las razas) en el espacio rioplatense.
Borges cosmopolita, educado en Suiza durante la primera guerra mundial y antes de eso formado en los libros ingleses de la biblioteca familiar, plantea ya a comienzos de la d écada de 1920 las preguntas esenciales sobre cómo es posible escribir literatura en Argentina. De cara al pasado criollo, Borges quiere evitar las trampas del color local, que sólo producen una literatura regionalista y estrechamente particularista; pero no renuncia a una densidad cultural que le llega desde el pasado y forma parte de una historia propia. Allí, todavía muy cerca de Borges, estaba el siglo XIX, la saga familiar de las guerras civiles, las peleas de indios y blancos en d écadas implacables, sangrientas e injustas. Estas huellas del pasado argentino no desaparecen jamás de la obra de Borges; por el contrario, su literatura cumple, entre otras tareas, la de volver a armar los fragmentos dispersos de una tradición, y articular la escritura propia con la escritura de otros argentinos ya muertos.
Lo primero que hace Borges es rearmar una línea cultural para ese lugar ex-c éntrico que es su país. Esta operación est ética e ideológica recorre su obra en la d écada del veinte y la primera mitad de la d écada del treinta. Pero la cuestión no se clausura entonces: el problema de la cultura argentina vuelve a las ficciones de Borges hasta sus últimos libros, como lo prueban varios cuentos de este volumen.
Borges reinventa un pasado y organiza una tradición literaria argentina en operaciones que son contemporáneas a su lectura de las literaturas extranjeras. Más a ún: puede leer como lee las literaturas extranjeras, porque ha leído la literatura rioplatense; y está en condiciones de descubrir el 'tono' rioplatense porque no se siente un extraño entre los libros ingleses y franceses. En Borges, el cosmopolitismo es la condición que hace posible imaginar una estrategia para la literatura argentina. Inversamente, el reordenamiento de las tradiciones culturales nacionales habilita a Borges para cortar, elegir y reordenar desprejuiciadamente las literaturas extranjeras, en cuyo espacio se maneja con la libertad de un marginal que hace un uso libre de todas las culturas. Desde la periferia, Borges logra que su literatura se relacione de manera no dependiente con la literatura occidental. Hace del margen una est ética.
En estas operaciones Borges encuentra su originalidad: escritor-crítico, cuentista-filósofo, oblicuamente discute tópicos capitales de la teoría literaria contemporánea. Eso lo convierte en un autor de culto para la crítica, que descubre en él las figuras platónicas de sus propias preocupaciones: la teoría de la intertextualidad, la relación entre conocimiento y lenguaje, los dilemas de la representación y de la narración. La máquina literaria borgeana ficcionaliza estas cuestiones, y produce una puesta en forma de problemas teóricos y filosóficos, sin perder jamás el brillo desconfiado de la ironía o la posición antiautoritaria del agnosticismo.
"El informe de Brodie", que da su título a este volumen, es precisamente una realización perfecta de esta tensión borgeana entre pregunta moral y perspectiva irónica. Como Swift en los Viajes de Gulliver, Borges encara una cuestión moral y política a propósito del informe donde un misionero escoc és comunica al gobierno de Su Majestad británica una descripción de la cultura de los Mlch. El relato, en su perturbadora mezcla de filosofía política en situación narrativa, remite a una pregunta sobre el buen orden de la sociedad. Borges introduce modificaciones en la tradición ficcional de los viajeros filosofantes: mientras que Gulliver no es ambiguo respecto de los vicios y virtudes de los pueblos que describe, Brodie presenta un juicio enigmático e inestable. Los lectores del informe sentimos esa inestabilidad, a diferencia de los lectores de Swift, que encontraron seguridad y sosiego en la enseñanza que finalmente Gulliver siempre extrae de sus aventuras. Borges, en cambio, escribe un relato inseguro: Brodie, en el último párrafo de su informe, expone una opinión tolerante sobre los Mlch, en cuyo reverso puede leerse una discreta ironía que desestabiliza la certeza en las virtudes de la propia cultura. Los 'civilizados', en verdad, están habitados por una barbarie secreta.
La reescritura de un texto de Swift no es la única en este volumen de cuentos. Borges vuelve a un texto propio, "Hombre de la esquina rosada" (que había publicado en 1935 en Historia universal de la infamia). Cambia la perspectiva narrativa y, a trav és de esta variación, introduce una dimensión moral explícita: en su rival, el cuchillero reconoce y repudia un reflejo acabado de sí mismo. Ese reflejo vergonzozo, y no la cobardía (como se leía en la primera versión) hace que rehuya la pelea. Lección compositiva sobre las consecuencias del desplazamiento del punto de vista, "Historia de Rosendo Juárez" pone en escena el modo en que la voz narrativa define no sólo su perspectiva sobre la acción, sino un campo de saberes y una ética. Asimismo, "El encuentro", "Juan Muraña" y "El otro duelo" subrayan la proyección metafísica de las historias de duelos, muertes, lanzas y cuchillos, que Borges, en 1970, ya había sometido a una irónica pero repetida autocrítica. En estos relatos, el tema filosófico de los dobles que ignoran que, a trav és de ellos, se cumplen destinos repetidos infinitamente, diluye la aventura del coraje en un espacio siniestro donde los personajes repiten acciones sin saber que son impulsados por fuerzas muy diferentes de las que creen reconocer en sus actos. "Guayaquil" pone en una disputa acad émica banal entre historiadores, esta misma dimensión de temporalidad infinita, que repite en cada enfrentamiento en abismo, especular y periódicamente, una historia pasada.
La oculta e inesperada reescritura del final de El juguete rabioso, primera novela de Roberto Arlt publicada en 1926, se esconde en el nombre de uno de los personajes secundarios de "El indigno", y, sobre todo, en las peripecias de la traición a la amistad y a la confianza entre marginales. Se trata, como en El juguete rabioso, de un aprendizaje realizado sobre la base de la deslealtad a aquellos valores que se consideraban constitutivos de un universo ideológico y moral. Por el contrario, la afirmación de una lealtad que no se detiene ante ning ún precio (ni siquiera ante el asesinato) constituye el eje de "La intrusa". En el desplazamiento valorativo de ambos cuentos, Borges opera transformaciones sutiles pero bien evidentes sobre las perspectivas narrativas y los valores instituidos en ellas.
Casi imperceptible, un relato de Ezequiel Martínez Estrada, "La inundación", se enreda con los hilos de "El evangelio seg ún Marcos": la misma llanura bajo las aguas se abre como espacio donde un choque de culturas desencadena el malentendido trágico. Los peones (gauchos que han olvidado un remoto pasado europeo) escuchan la historia evang élica y la traducen en t érminos de acto presente. Aislados por la inundación, en medio de una llanura que el espejo de aguas reduplica en su falta de referencias, en su pura extensión pre-cultural, los peones interpretan literalmente la pasión de Cristo y terminan crucificando al extranjero, un hombre de Buenos Aires, que les ha leído el evangelio no como mito que puede reactualizarse sino como relato cuya peripecia es, en sí misma, apasionante. Estas dos lecturas diferentes de un mismo texto, el evangelio de Marcos, funda el malentendido cultural y produce la resolución trágica que es, al mismo tiempo, una pobre representación en el límite entre la parodia y la barbarización del relato fundante de occidente. Algo de la cultura latinoamericana puede pensarse como presencia alegórica en el malentendido cultural entre los peones y el pueblero que les lee el relato bíblico: operaciones de traducción que unos y otros realizan de manera al mismo tiempo perfectamente motivada e incomunicable en sus contenidos.
En 1970, cuando se publica este volumen de cuentos, Borges se acercaba ya a la clausura de su obra. En la introducción a El informe de Brodie repite algunas de sus más conocidas ironías sobre los prejuicios de una literatura nacional apoyada en el pintoresquismo del lunfardo y reitera su moral narrativa sustentada en la independencia de la ficción respecto de su espacio histórico. Sin embargo, no son estas declaraciones, ni tampoco la reiteración de su admiración por Kipling, las que iluminan estos cuentos. Más bien, una afirmación ("Unos pocos argumentos me han hostigado a lo largo del tiempo; soy decididamente monótono") autoriza a intentar la lectura de este volumen como summa de obsesiones borgeanas. Y se trata no sólo de obsesiones narrativas sino de los últimos avatares de una transformación ideológica y formal: como siempre en Borges, la estructura narrativa, los puntos de vista y las resoluciones de la escritura son una cuestión moral. Como siempre tambi én, la obsesión por la naturaleza de una cultura puede leerse como sutil y fracturada alegoria de sus textos.
NOTAS
1.
El adjetivo es usado por Sylvia Molloy en su inteligente análisis de las enumeraciones de Borges (Las letras de Borges, Buenos Aires, Sudamericana, 1979).
2.
Esta tesis fue por primera vez expuesta por Emir Rodríguez Monegal en Borges par lui-m ême, Paris, Seuil, 1970.

Este artículo constituye el Prólogo a la edición brasilera de El informe de Brodie, publicada en portugu és en Jorge Luis Borges. O informe de Brodie. Sao Paulo: Globo,1995

© Borges Studies Online 14/04/01© Beatriz Sarlo
How to cite this article:
Beatriz Sarlo. "Introducción a El informe de Brodie" Borges Studies Online. On line. J. L. Borges Center for Studies & Documentation. Internet: 14/04/01 (http://www.borges.pitt.edu/bsol/bsbrodie.php)
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18 de octubre de 2008

11º/12º año: Guía para analizar textos narrativos


1. Pacto de lectura o hipótesis de género: determinar si se trata de un cuento, un fragmento de una novela, un ensayo, etc. Esto ayuda a organizar la lectura del contenido. Si no se está seguro usar términos más generales: relato, narración, texto argumentativo...

2. Título: analizar su función y características en relación al tema central del texto.
3. Tema general y presentación del texto: síntesis apretada del argumento esencial del texto y relación con su tema central (hipótesis de lectura)


4. Estructura: fragmentar el texto para su mejor análisis de acuerdo a la estructura canónica (introducción – desarrollo – conclusión o desenlace) o de acuerdo a algún criterio formal o temático. Por ejemplo: hay una primera parte descriptiva que sirve para crear un clima de suspenso y una segunda parte narrativa en la cual se desarrollan los hechos. Verificar también si el relato está enmarcado por otro relato o por un prólogo. A veces el texto puede tener un epílogo, es decir, un anexo en el que se comenta algo acerca de lo narrado pero que sigue al desenlace y no es parte de la historia en sí.

5. Análisis de cada parte de la estructura : allí se trabaja con los indicadores de topic, palabras clave, isotopías o campos semánticos del texto narrativo en cuestión y al mismo tiempo se relaciona contenido (temas) y forma (figuras retóricas). Se trabaja sobre qué dice, cómo lo dice y para lograr qué efecto (estético o en el lector) y se relaciona esto con la estética o movimiento cuyos rasgos se pueden observar en el texto.
6. Punto de vista narrativo ( se ve el tipo de narrador, su finalidad o efecto y las funciones que cumple)
7. Manejo del tiempo : analizar estos aspectos prioritariamente : a) orden temporal : lineal, fragmentado en diversos planos temporales, circular; el uso de analepsis/racconto/retrospección/ flash back o anticipación/prolepsis/flash forward; b) ritmo narrativo: uso de pausas descriptiva o comentativa, escena dialogada, elipsis o relato sumario. Se ven las estrategias para acelerar o retardar el relato y su función.
8. Construcción de personajes: características, función narrativa, valores que representan, relación con la estética del texto, etc.

6. Valoración: se elabora un cierre donde se trabaja sobre aspectos ideológicos si el texto es monológico o polifónico y logros del texto. También se puede hacer alguna referencia al lugar del lector y su función.

10 de octubre de 2008

El Martín Fierro: la pintura de una época

Los temas centrales planteados en el poema de José Hernández, las costumbres rurales; las leyes, las autoridades y sus arbitrariedades; el gaucho matrero, que vive en el margen de la sociedad y la ley; las levas, los fortines y la frontera; la sociedad indígena, la guerra, el malón, las cautivas y el intercambio con los “cristianos”, están estrechamento vinculados con la historia argentina de fin del siglo XIX.

Las dos partes de Martín Fierro fueron escritas entre 1872 y 1879, casi en el mismo momento en que el crecimiento económico, la modernización agraria y la inmigración masiva clausuraban la misma forma de vida que describía, y por eso constituyen el canto del cisne de una época: con la desaparición del despreciado gaucho como sujeto social, las clases dominantes efectuarán una operación política ideológica para erigirlo en el prototipo de la nacionalidad.
Datos sobre la vida de José Hernández y su militancia política
http://www.ensayistas.org/filosofos/argentina/hernandez/cronologia.htm

BORGES Y MARTIN FIERRO
"El fin":
http://www.literatura.us/borges/elfin.html

"Biografía de Tadeo Isidoro Cruz"
http://www.libreriahispana.com/borges/biografia.html

Bibliografía para el tema del gaucho y su carácter de marginado social:
http://cvc.cervantes.es/obref/aih/pdf/10/aih_10_4_025.pdf

Contextualización histórica de Martín Fierro y texto digital.
http://www.taringa.net/posts/arte/930160/El-Gaucho-Mart%C3%ADn-Fierro-(y-La-Vuelta-y-breve-bio-de-Hern%C3%A1n.html

Literatura gauchesca - Año 11


La literatura gauchesca:

(Fuente del artículo: Alicia Montes. Literatura
Latinoamericana y Argentina, Bs. As. Kapeluzs Editora, 2006,
Capítulo 3)

En la zona del Río de la Plata, cuando la libertad y supervivencia de los nacientes estados sólo podía lograrse mediante la incorporación, con derechos reconocidos, de los negros y los gauchos (libertad del esclavo, reparto de tierras) un pequeño sector de escritores de extracción burguesa como Bartolomé Hidalgo (1788-1822) creará una literatura basada en materiales pertenecientes a la tradición del arte popular (refranes, ritos, reglas, folcklore heredado de España, etc.) con lo cual darán categoría literaria a la cultura y el habla característica de los gauchos de la zona rural. Esta primitiva literatura gauchesca, origen de una rica vertiente literaria nacional y popular, tendrá un marcado tono revolucionario en sus orígenes.

Más adelante, el género evolucionará hacia una literatura de facción o de partido, que será expresión de la época rosista, desde el ascenso de Rosas al gobierno de Buenos Aires hasta su derrota en la batalla de Caseros, con prolongaciones hasta la llamada Guerra Grande, y tendrá como figura central a Hilario Ascasubi (1807-1875).

Finalmente, en su período de plena madurez y en el momento histórico que corresponde a la consolidación del liberalismo, la gauchesca se convertirá en instrumento de lucha y defensa a favor de una clase que estaba siendo conducida a la exclusión política y la marginalidad social. Obras como Los tres gauchos orientales de Antonio Lussich y Martín Fierro de José Hernández son la expresión más acabada de este género gauchesco contestatario,es decir, de rechazo al orden establecido, correspondiente a la segunda mitad del siglo XIX.


Surgimiento y características de la poesía gauchesca rioplatense:
Una obra fundante en los estudios sobre la gauchesca[i] determina, al referirse a la definición y orígenes del género: “En este primer momento sólo interesan dos categorías, la de uso y la de emergencia. La primera es la que quizás define y permite pensar el género gauchesco: un uso letrado de la cultura popular. […] La segunda categoría tiene sentidos precisos: emergencia es surgimiento y también necesidad urgente de uso. El momento de la emergencia del género es el momento anterior a la repetición, la variación y la convención que, precisamente, constituyen un género literario; es la ilusión de la primera vez, cuando las ideas del género no son todavía ideas recibidas.”(Págs. 12-13)
Tres notas centrales se desprenden del lo expresado por Josefina Ludmer:
1. La gauchesca es un uso letrado de la cultura popular, es decir, la utilización de una manera de hacer propia de la gente iletrada por parte de aquellos que tuvieron acceso a la educación. La gauchesca no la escriben los gauchos sino autores pertenecientes a la alta cultura que escriben como si fueran gauchos que relatan oralmente algo que tiene que ver con la patria o con su propia vida en relación con el destino de la patria.
2. Usar la voz del otro, del marginal, del gaucho implica, también apropiarse de los sentidos de su voz, de su mirada sobre el mundo.
3. El género gauchesco surge por primera vez, se inicia, cuando emerge como lo nuevo, es decir, cuando todavía no hay una serie, cuando sus aspectos formales y temáticos todavía no se han convencionalizado, aún no son reconocidos como características.

De acuerdo con esta postura, sólo se puede reconocer esa emergencia posteriormente, en perspectiva, a partir de las obras que repiten sus convenciones o las varían según las diversas etapas, expresiones y autores. Cuando el género madura, recién allí es posible comenzar a reconocer sus precursores, es decir, su origen.
Así, se puede señalar que la emergencia del género se produce hacia fines del siglo XVIII, entre 1778 y 1812, cuando se registran una serie de composiciones en las que se reconocen:
– un tema de carácter americano que tiene que ver con el surgimiento de la patria,
– el uso escrito de las formas propias de la oralidad del gaucho,
– referencias a costumbres, problemática o caracteres de esta clase social de carácter rural,
– uso de formas poéticas populares de ocho sílabas.

Dentro de estas primeras formas de la gauchesca se pueden ubicar: el Romancillo de Juan Maciel; Relación de lo que ha sucedido en la Expedición de Buenos Aires, de carácter anónimo; Romances a la Defensa y Reconquista de Pantaleón Rivarola, etc.

En una segunda etapa, dentro del período de emergencia u origen del género, sobre todo si se lo lee desde sus continuadores (Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo, José Hernández, etc.), se ubica la obra de Bartolomé Hidalgo con sus Cielitos y sus Diálogos patrióticos.

Cronología de las principales obras del género
1812 – 1852: Cielitos de Bartolomé Hidalgo
1821-2: Diálogos Patrióticos de Bartolomé Hidalgo
1830-1852: Paulino Lucero y Aniceto el Pollo de Hilario Ascasubi
1866: Fausto de Estanislao del Campo
1872: Santos Vega o Los mellizos de la Flor, Hilario Ascasubi
1872: El gaucho Martín Fierro de José Hernández.
1879: La vuelta de Martín Fierro de José Hernández

La construcción de la voz del gaucho
De acuerdo con sus estudios realizados sobre el Martín Fierro, Eleuterio Tiscornia señala los siguientes rasgos característicos del lenguaje de la poesía gauchesca:
1 formación de diptongo cuando hay dos vocales juntas y acentuación de la más abierta (cáir, máistro, áura);
2. cambio de acento (tréia por traía, véia por veía);
1. empleo de arcaísmos (mesmo por mismo, truje por traje, cuasi por casi);
2. acentuación del pronombre enclítico (respondamé)
3. cambios en la vocal no acentuada ( siguro por seguro, menistro por ministro)
4. seseo que se representa gráficamente (Viscacha por Vizcacha, juersa por fuerza, sonso por zonzo);
5. cambio de consonante (resfalar por resbalar)
6. yeísmo gráfico (poyo por pollo)
7. simplificación de consonates dobles (dotor por doctor.
8. Confusión de prefijos (resertor por desertor).


[i] Josefina Ludmer. El género gauchesco. Un tratado sobre la patria. Buenos Aires, Sudamericana, 1988.