10 de octubre de 2008

Literatura gauchesca - Año 11


La literatura gauchesca:

(Fuente del artículo: Alicia Montes. Literatura
Latinoamericana y Argentina, Bs. As. Kapeluzs Editora, 2006,
Capítulo 3)

En la zona del Río de la Plata, cuando la libertad y supervivencia de los nacientes estados sólo podía lograrse mediante la incorporación, con derechos reconocidos, de los negros y los gauchos (libertad del esclavo, reparto de tierras) un pequeño sector de escritores de extracción burguesa como Bartolomé Hidalgo (1788-1822) creará una literatura basada en materiales pertenecientes a la tradición del arte popular (refranes, ritos, reglas, folcklore heredado de España, etc.) con lo cual darán categoría literaria a la cultura y el habla característica de los gauchos de la zona rural. Esta primitiva literatura gauchesca, origen de una rica vertiente literaria nacional y popular, tendrá un marcado tono revolucionario en sus orígenes.

Más adelante, el género evolucionará hacia una literatura de facción o de partido, que será expresión de la época rosista, desde el ascenso de Rosas al gobierno de Buenos Aires hasta su derrota en la batalla de Caseros, con prolongaciones hasta la llamada Guerra Grande, y tendrá como figura central a Hilario Ascasubi (1807-1875).

Finalmente, en su período de plena madurez y en el momento histórico que corresponde a la consolidación del liberalismo, la gauchesca se convertirá en instrumento de lucha y defensa a favor de una clase que estaba siendo conducida a la exclusión política y la marginalidad social. Obras como Los tres gauchos orientales de Antonio Lussich y Martín Fierro de José Hernández son la expresión más acabada de este género gauchesco contestatario,es decir, de rechazo al orden establecido, correspondiente a la segunda mitad del siglo XIX.


Surgimiento y características de la poesía gauchesca rioplatense:
Una obra fundante en los estudios sobre la gauchesca[i] determina, al referirse a la definición y orígenes del género: “En este primer momento sólo interesan dos categorías, la de uso y la de emergencia. La primera es la que quizás define y permite pensar el género gauchesco: un uso letrado de la cultura popular. […] La segunda categoría tiene sentidos precisos: emergencia es surgimiento y también necesidad urgente de uso. El momento de la emergencia del género es el momento anterior a la repetición, la variación y la convención que, precisamente, constituyen un género literario; es la ilusión de la primera vez, cuando las ideas del género no son todavía ideas recibidas.”(Págs. 12-13)
Tres notas centrales se desprenden del lo expresado por Josefina Ludmer:
1. La gauchesca es un uso letrado de la cultura popular, es decir, la utilización de una manera de hacer propia de la gente iletrada por parte de aquellos que tuvieron acceso a la educación. La gauchesca no la escriben los gauchos sino autores pertenecientes a la alta cultura que escriben como si fueran gauchos que relatan oralmente algo que tiene que ver con la patria o con su propia vida en relación con el destino de la patria.
2. Usar la voz del otro, del marginal, del gaucho implica, también apropiarse de los sentidos de su voz, de su mirada sobre el mundo.
3. El género gauchesco surge por primera vez, se inicia, cuando emerge como lo nuevo, es decir, cuando todavía no hay una serie, cuando sus aspectos formales y temáticos todavía no se han convencionalizado, aún no son reconocidos como características.

De acuerdo con esta postura, sólo se puede reconocer esa emergencia posteriormente, en perspectiva, a partir de las obras que repiten sus convenciones o las varían según las diversas etapas, expresiones y autores. Cuando el género madura, recién allí es posible comenzar a reconocer sus precursores, es decir, su origen.
Así, se puede señalar que la emergencia del género se produce hacia fines del siglo XVIII, entre 1778 y 1812, cuando se registran una serie de composiciones en las que se reconocen:
– un tema de carácter americano que tiene que ver con el surgimiento de la patria,
– el uso escrito de las formas propias de la oralidad del gaucho,
– referencias a costumbres, problemática o caracteres de esta clase social de carácter rural,
– uso de formas poéticas populares de ocho sílabas.

Dentro de estas primeras formas de la gauchesca se pueden ubicar: el Romancillo de Juan Maciel; Relación de lo que ha sucedido en la Expedición de Buenos Aires, de carácter anónimo; Romances a la Defensa y Reconquista de Pantaleón Rivarola, etc.

En una segunda etapa, dentro del período de emergencia u origen del género, sobre todo si se lo lee desde sus continuadores (Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo, José Hernández, etc.), se ubica la obra de Bartolomé Hidalgo con sus Cielitos y sus Diálogos patrióticos.

Cronología de las principales obras del género
1812 – 1852: Cielitos de Bartolomé Hidalgo
1821-2: Diálogos Patrióticos de Bartolomé Hidalgo
1830-1852: Paulino Lucero y Aniceto el Pollo de Hilario Ascasubi
1866: Fausto de Estanislao del Campo
1872: Santos Vega o Los mellizos de la Flor, Hilario Ascasubi
1872: El gaucho Martín Fierro de José Hernández.
1879: La vuelta de Martín Fierro de José Hernández

La construcción de la voz del gaucho
De acuerdo con sus estudios realizados sobre el Martín Fierro, Eleuterio Tiscornia señala los siguientes rasgos característicos del lenguaje de la poesía gauchesca:
1 formación de diptongo cuando hay dos vocales juntas y acentuación de la más abierta (cáir, máistro, áura);
2. cambio de acento (tréia por traía, véia por veía);
1. empleo de arcaísmos (mesmo por mismo, truje por traje, cuasi por casi);
2. acentuación del pronombre enclítico (respondamé)
3. cambios en la vocal no acentuada ( siguro por seguro, menistro por ministro)
4. seseo que se representa gráficamente (Viscacha por Vizcacha, juersa por fuerza, sonso por zonzo);
5. cambio de consonante (resfalar por resbalar)
6. yeísmo gráfico (poyo por pollo)
7. simplificación de consonates dobles (dotor por doctor.
8. Confusión de prefijos (resertor por desertor).


[i] Josefina Ludmer. El género gauchesco. Un tratado sobre la patria. Buenos Aires, Sudamericana, 1988.

No hay comentarios.: