Un héroe del siglo XX
Esto es lo que escribió Camus en 1955, 13 años después de la publicación de su novela, en el prefacio de una edición americana.
“Yo he resumido El extranjero, hace tiempo, a través de una frase que reconozco que es muy paradójica. En nuestra sociedad, todo hombre que no llora en el entierro de su madre corre el riesgo de ser condenado a muerte. Yo quería decir solamente que el héroe del libro es condenado porque no juega el juego. En este sentido, es extranjero a la sociedad en la que vive, lleva una existencia errática, al margen, en los suburbios de la vida privada, solitaria, sensual. Y por esta razón, los lectores han tratado de considerarlo como un desecho. Uno tendría una idea más exacta del personaje, más conforme en todo caso a las intenciones de su autor, si uno se preguntara en qué Mersault no juega el juego. La respuesta es bien simple, el se niega a mentir. Mentir no es solo decir lo que no es. Es también, y es sobre todo, decir más de lo que es y, en lo que concierne al corazón humano, decir lo que no se siente. Es esto lo que nosotros hacemos, todos los días, por simplificar la vida. Mersault, contrariamente a las apariencias, no quiere simplificar la vida. El dice eso que es, se niega a enmascarar sus sentimientos y enseguida la sociedad se siente amenazada. Se le pregunta por ejemplo si él no se arrepiente de su crimen, según la fórmula consagrada. Él responde que frente a ese hecho siente más aburrimiento que arrepentimiento verdadero. Y este matiz lo condena.
Mersault, para mi no es entonces un desecho, sino un hombre pobre y desnudo, enamorado del sol que no le deja sombra. Lejos de estar privado de toda sensibilidad, una pasión profunda, toda vez que es tenaz, lo anima: la pasión de lo absoluto y de la verdad. Se trata de una verdad, todavía negativa, la verdad de ser y de sentir, pero sin la cual ninguna conquista sobre uno mismo será posible.
Uno no se engañará si encuentra en El extranjero la historia de un hombre, sin ninguna aptitud heroica, que acepta morir por la verdad.
(Traducción A. M)
10 de octubre de 2008
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