
Datos biográficos
Kadaré nace en 1936 en una ciudad del sur de Albania, Gjirokastra, la vieja Argirocastrum romana de casas pétreas. Hijo de unos comerciantes, fue testigo de las invasiones extranjeras durante la Segunda Guerra Mundial por parte de italianos y alemanes, hasta que las tropas albanesas liberaron el país, dando origen a una independencia bajo el sistema comunista.
Fervoroso admirador de los clásicos, estudió Filología en Tirana y en 1957 pudo acudir al Instituto Gorki de Moscú, semillero de escritores e intelectuales del “realismo socialista”, junto con lo mejor y lo peor de la intelectualidad marxista. De regreso a la capital albanesa en 1960, trabaja en la prensa y en la literatura, comenzando una larga y afamada carrera tanto en su país como en el resto del mundo. En Albania se le empieza a conocer, especialmente, por sus versos. Trabaja dentro de las limitaciones y presiones del régimen comunista, sometido a discrepancias públicas, ataques y campañas sistemáticas de desautorización, De hecho sufrió, con muchos otros “disidentes”, la purga estatal y fue obligado a “convivir con el pueblo”, a dejar su casa y trabajo para acercarse a la “realidad socialista”. Además, en 1970 fue comprometido a participar como diputado en la Asamblea del Pueblo.Valiente, sincero y honrado intelectual, mantuvo su coherencia durante los años que quedaron hasta la caída del régimen autárquico del máximo Dirigente Enver Hoxa, quien mantuvo con Kadaré una relación de filias y fobias propias de la megalómana personalidad del dictador. Tras la muerte de éste en 1985 Albania retoma un viejo debate interno: la disputa tradicional entre el aperturismo a occidente y el hermetismo, hasta que en 1990, incapaz de soportar la deriva de su país, el escritor se exilia a Francia con su familia. Desde allí, siempre querido y admirado por sus compatriotas –que en la literatura se cuentan por millones en todo el mundo- vive la libertad que le ha dado, sobre todo, su firmeza y la novela.
Encuadre
Albania es, hoy en día, un pequeño país europeo con casi cuatro millones de habitantes de mayoría musulmana y minorías cristiana ortodoxa y católica. En el norte se encuentran las montañas de las viejas leyendas y la ciudad de Scutari; al este Macedonia, Montenegro y la siempre ansiada Kosovo; y al sur la frontera con Grecia y la costa mirando al mediterráneo estrecho de Otranto.
Encuadre
Albania es, hoy en día, un pequeño país europeo con casi cuatro millones de habitantes de mayoría musulmana y minorías cristiana ortodoxa y católica. En el norte se encuentran las montañas de las viejas leyendas y la ciudad de Scutari; al este Macedonia, Montenegro y la siempre ansiada Kosovo; y al sur la frontera con Grecia y la costa mirando al mediterráneo estrecho de Otranto.
Sin duda alguna, es el país más desconocido e, históricamente, uno de los más herméticos y oscuros de cuantos han configurado nuestro continente, tal vez por encontrarse arrinconado en la convulsa península balcánica. Sin embargo, de sus tierras ha salido uno de los escritores más universales de nuestro tiempo: Ismaíl Kadaré.
Squiperia es el nombre que la lengua albanesa ha dado a su antigua patria: la que fue centro del antiguo pueblo de los Ilirios; tierra de Epiro, donde nació la orgullosa madre de Alejandro Magno; sede del puerto romano de Dyrrachium; objetivo de las invasiones eslavas y de los posteriores intereses políticos bizantinos.
Squiperia es el nombre que la lengua albanesa ha dado a su antigua patria: la que fue centro del antiguo pueblo de los Ilirios; tierra de Epiro, donde nació la orgullosa madre de Alejandro Magno; sede del puerto romano de Dyrrachium; objetivo de las invasiones eslavas y de los posteriores intereses políticos bizantinos.
Tras la fragmentación medieval en feudos, sólo consiguió unificarse y mantener la independencia de fuerzas extranjeras durante un breve tiempo, entre los siglos XIV y XV gracias al mítico Jorge Kastriota. A partir del siglo XV fue ocupada por el Imperio Otomano, sufriendo cinco siglos de integración forzosa en los que “la Sublime Puerta” intentó por todos los medios acabar con la identidad albanesa (aunque fueron muchas las familias que ocuparon altos puestos en la administración turca).
En el siglo XIX surgieron los primeros conatos serios de independencia nacionalista: el mismísimo Lord Byron viajó a sus tierras del sur y departió con el pachá rebelde de Tepelena poco antes de dejar su vida en la guerra de independencia griega. Pero tuvieron que llegar las guerras balcánicas de comienzos del siglo XX, anticipo de la Primera Guerra Mundial, para que Albania recuperara nuevamente la independencia política durante el período de la Monarquía. Sin embargo, tan pequeño territorio seguía siendo objeto de codicia de los vecinos serbios e italianos, quienes la ocuparon a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Les siguieron los alemanes y luego los guerrilleros albaneses que se decantaron por el comunismo, creando uno de los sistemas políticos más cerrados y brutales del este bajo el régimen de Enver Hoxa, que llegó a declarar su país como “estado ateo”.
Esta convulsa historia es la que refleja en su vasta obra literaria Ismaíl Kadaré, no sólo como reflejo de los sucesos históricos del pasado, sino como explicación del presente y, casi, anticipo del porvenir. Añade además, como todo clásico de la literatura, un profundo sentido moral gracias al desarrollo de los problemas, preocupaciones e inquietudes que, desde siempre, han preocupado al ser humano.
Kadaré es el creador de un amplísimo universo de obras poéticas, dramáticas, novelísticas, etc, y ejemplo vivo de la difusión de una lengua minoritaria en todo el mundo gracias a los temas universales que desarrolla en sus obras y que podríamos dividir en tres grupos:
1. Las difíciles relaciones entre el individuo y el poder, los infinitos mecanismos que el Estado crea para el sometimiento de la población, las ideologías totalitarias como pesadillas opresivas del ser humano.
Estos temas aparecen desarrollados en sus novelas sobre el dominio turco (El nicho de la vergüenza, El firmán de la ceguera, El palacio de los sueños) y sobre el sistema marxista (El concierto, El ocaso de los dioses de la estepa, Spiritus y Vida, representación y muerte de Lul Mazreku)
2. El destino como fuerza inapelable en El viaje nupcial, El general del ejército muerto; y el problema de las relaciones entre pueblos balcánicos en Tres cantos fúnebres por Kosovo.
3. Grecia, base de la cultura occidental (El monstruo).Las vetustas tradiciones albanesas, permanentes e inviolables durante siglos (El puente de los tres arcos, Abril quebrado).La convulsa Historia de Albania (Los tambores de la lluvia, El año negro, El cortejo nupcial helado en la nieve, Noviembre de una capital, Frías flores de marzo).La importancia de la epopeya y el cuento con origen en la tradición oral (El expediente H.).
En el siglo XIX surgieron los primeros conatos serios de independencia nacionalista: el mismísimo Lord Byron viajó a sus tierras del sur y departió con el pachá rebelde de Tepelena poco antes de dejar su vida en la guerra de independencia griega. Pero tuvieron que llegar las guerras balcánicas de comienzos del siglo XX, anticipo de la Primera Guerra Mundial, para que Albania recuperara nuevamente la independencia política durante el período de la Monarquía. Sin embargo, tan pequeño territorio seguía siendo objeto de codicia de los vecinos serbios e italianos, quienes la ocuparon a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Les siguieron los alemanes y luego los guerrilleros albaneses que se decantaron por el comunismo, creando uno de los sistemas políticos más cerrados y brutales del este bajo el régimen de Enver Hoxa, que llegó a declarar su país como “estado ateo”.
Esta convulsa historia es la que refleja en su vasta obra literaria Ismaíl Kadaré, no sólo como reflejo de los sucesos históricos del pasado, sino como explicación del presente y, casi, anticipo del porvenir. Añade además, como todo clásico de la literatura, un profundo sentido moral gracias al desarrollo de los problemas, preocupaciones e inquietudes que, desde siempre, han preocupado al ser humano.
Kadaré es el creador de un amplísimo universo de obras poéticas, dramáticas, novelísticas, etc, y ejemplo vivo de la difusión de una lengua minoritaria en todo el mundo gracias a los temas universales que desarrolla en sus obras y que podríamos dividir en tres grupos:
1. Las difíciles relaciones entre el individuo y el poder, los infinitos mecanismos que el Estado crea para el sometimiento de la población, las ideologías totalitarias como pesadillas opresivas del ser humano.
Estos temas aparecen desarrollados en sus novelas sobre el dominio turco (El nicho de la vergüenza, El firmán de la ceguera, El palacio de los sueños) y sobre el sistema marxista (El concierto, El ocaso de los dioses de la estepa, Spiritus y Vida, representación y muerte de Lul Mazreku)
2. El destino como fuerza inapelable en El viaje nupcial, El general del ejército muerto; y el problema de las relaciones entre pueblos balcánicos en Tres cantos fúnebres por Kosovo.
3. Grecia, base de la cultura occidental (El monstruo).Las vetustas tradiciones albanesas, permanentes e inviolables durante siglos (El puente de los tres arcos, Abril quebrado).La convulsa Historia de Albania (Los tambores de la lluvia, El año negro, El cortejo nupcial helado en la nieve, Noviembre de una capital, Frías flores de marzo).La importancia de la epopeya y el cuento con origen en la tradición oral (El expediente H.).
Estos temas se enlazan unos con otros, se matizan o confunden entre el realismo de corte más histórico por una parte y la metáfora y el símbolo por otra, consiguiendo que el mito aparezca siempre unido a la realidad.Entre sus autores de referencia se encuentran Homero, los creadores de la tragedia griega, Dante y Shakespeare, Chéjov, Kafka y Orwell.
Su literatura, en resumen, tiene una fortísima vigencia y es un referente incuestionable porque actualiza los problemas eternos del ser humano situando, bajo su historia externa, otra más íntima, la que emana de su espíritu, mostrando que los antiguos sucesos se repiten, que el hombre cambia su presente pero mantiene su esencia en la memoria.
Sus novelas
Las novelas que aparecen reseñadas a continuación están ordenadas no por el orden cronológico de publicación sino continuando la línea de temporalidad de la Historia de Albania.
La pirámide (1988-1992)
Una contundente denuncia contra las afanes ególatras de los dirigentes, capaces de las más altas obras que perduren a su tiempo a costa de los sufrimientos de su pueblo.
En tiempos del antiguo Egipto, el todopoderoso faraón Keops decide, ante el estupor general, no construirse una pirámide, obra descomunal que, según los viejos archivos, se creó para someter el bienestar del pueblo, monumento que anula la iniciativa y las protestas, que obliga al trabajo de los individuos. Ante las reclamaciones de sus más allegados, el faraón cambiará de opinión y decidirá construir la más grande jamás levantada.Se obliga entonces al trabajo de miles de familias, una generación entera, izando un bloque tras otro (piedras que matan), que siguen las orientaciones de los astrólogos, Ante la magnitud del esfuerzo, el tiempo desaparece. Se llega a la cámara mortuoria. El faraón se preocupa, no por su pueblo, sino por lo que hay más allá de la vida y de la construcción. Se remata la cúspide con láminas de oro... Keops muere y es encerrado en su obra; pasarán otros faraones, dispuestos incluso a “revisar la historia”.
La inmensa pirámide sufre el paso de los siglos, pero sigue imponente. Cientos de años después, un sanguinario líder asiático levantará en Ispahán una pirámide con cráneos humanos. Y mucho después, en un pequeño país llamado Albania, un ególatra Dirigente levantará miles de casamatas de cemento y hierro.
El viaje nupcial (1979)
Relato que reconstruye un suceso legendario en torno a una “besa” (la promesa firme y sagrada de la tradición albanesa).
En los tiempos medievales, momento del cisma de la cristiandad entre Roma y Constantinopla, ocurrió algo extraordinario, imposible para algunos, comprensible para otros: una joven llamada Doruntina, que tres años antes se había casado con un noble de Bohemia, en cuyas tierras vivía, regresó a su tierra albanesa a lomos de un caballo guiado por su hermano Kostadin, muerto desde hace tiempo, al igual que el resto de sus hermanos. Dicen que el difunto había prometido a su madre que traería a Doruntina cuando aquella la necesitara... y lo ha cumplido. Kostandin llega cubierto de barro, como si hubiera permanecido mucho tiempo bajo tierra. Su hermana, además, ignora completamente el trayecto que ha hecho sin ver más que un cielo estrellado de noche, nunca la cara del jinete. Sólo escuchó un “he venido a llevarte conmigo”.Ante lo inexplicable del suceso, muchos quieren ocultarlo y silenciarlo, rebajar la calidad de lo extraordinario. Otros, entre los que se cuentan los amigos de Kostandin, reconocen que era algo incuestionable en el carácter del difunto: un líder idealista, convencido de que las normas propias y excepcionales de la tradición habrían de imponerse sobre todo tiempo y poder.
El puente de los tres arcos (1978)
Albania, la Arbería medieval entre los años 1377 y 1379. Un monje narra la crónica de la construcción de un puente sobre el río Ujana e Keque (“Aguas malas”), obra que debería unir gentes y culturas. Pero aquellos tiempos son confusos pues se acercan las tropas otomanas y Albania está dividida en territorios gobernados por grandes señores feudales, aliados en guerras y matrimonios bajo diferentes banderas y emblemas. Es el tiempo de la decadencia bizantina y la indecisión veneciana. La construcción no será sencilla y sufrirá sus contratiempos, sus enemigos, maldiciones y defensores. En torno a la “Posada de los dos Robertos” (dos héroes que fueron a las cruzadas) se reúnen los rapsodas del lugar, y algunos cuentan la leyenda de una mujer que fue emparedada por cumplir una “besa” con un pecho fuera para amamantar a su hijo.En vista de que el puente parece no avanzar, dicen los supersticiosos que por causas sobrenaturales, un hombre se ofrece voluntario para ser emparedado en sacrificio. Su cuerpo rematará la obra.El río sigue fluyendo mientras sobre Europa cae la peste. Nadie quiere cruzar el puente ante la inminencia de la llegada de los turcos. Cuando estos llegan se produce el primer enfrentamiento entre soldados enemigos y la sangre baña la construcción, sangre que también anticipan las baladas y viejos cantos para el futuro.
Tres cantos fúnebres por Kosovo (1998)
Breve volumen que recoge tres relatos sobre el pasado de las inestables relaciones entre albaneses y los pueblos vecinos; pasado que se hace presente en el recuerdo de la criminal intervención serbia en Kosovo en los años finales del siglo XX.
1389, la “Batalla del Campo de los Mirlos” en la llanura kosovar: los turcos aniquilan a una gran coalición balcánica formada por bosníacos, rumanos, búlgaros, serbios, húngaros, albaneses... El líder otomano, Murad, muere en combate y sus restos son inhumados en tierra.Los supervivientes derrotados mantienen sus ancestrales discrepancias. Se encuentran un bardo albanés y un rapsoda serbio, cantando a una noble señora en un castillo. Ésta se da cuenta de que las historias recitadas tratan todas del tema de la guerra y tienen en común las viejas leyendas griegas (no habría, por tanto, diferencias entre los pueblos eternamente enfrentados, sino un vínculo ancestral que debería hacerles mantener la paz).Murad, muerto, habla con voz de otro mundo: desde sus restos en una vasija de plomo, recuerda que sobre él pasarán más guerras y muertes, más sangre que mantendrá la memoria de la venganza.
Los tambores de la lluvia (1969-1970)
Es esta una de las más impresionantes novelas de corte histórico. Se narra con una doble voz en cada capítulo: corresponde una a un albanés que en primera persona cuanta su perspectiva de sitiado, y la otra al cronista turco que, en tercera persona, describe, como sitiador, con más extensión y detalle los hechos.
Año 1443. El general Skanderber (Jorge Kastriota) reúne una tropa de soldados albaneses que para resistir al sultán Murad Han (Murat II, padre del futuro Mehmet). Con este objetivo se refugian en una ciudadela que será asediada por más de setenta mil hombres; todo un enjambre de los más variados soldados presididos por un pachá, un cronista, un ingeniero de armas, un arquitecto, un astrólogo, el muftí, jenízaros, derviches, “coleccionistas” de orejas y dedos, un poeta... Los más modernos cañones y los versos propiciatorios del Corán presidirán el ataque. Pero los albaneses resisten manteniendo triunfante el estandarte del águila negra bicéfala sobre fondo rojo.Inmovilizados, los turcos lo intentarán todo: cavan un túnel que resultará inutilizado; intentan cortar el suministro de agua de la fortaleza. Nada da resultado. Quienes fracasan son enviados a las trincheras o decapitados. Skanderberg incluso sale a contraatacar con dureza, esperando que llegue la temporada de lluvias. El Consejo turco se reúne de nuevo (“hemos creído darles la muerte, cuando con nuestras propias manos les estábamos haciendo inmortales”) y los fanáticos jenízaros se lanzan sobre las murallas. El cronista se queda sin palabras ante los horrores que contempla.Finalmente, los tambores anuncian la llegada de la una nueva estación. Reaparece la lluvia y muere el pachá, enterrado bajo la tierra golpeada por gotas como balas. Todos los sitiadores escapan de la derrota y del infierno albanés.
El nicho de la vergüenza (1974-1976)
Este es el nombre que recibe el siniestro lugar donde se depositan las cabezas cortadas de los traidores al Estado otomano, un espacio terrible que la capital turca cuida con especial celo y esmero; uno más de los mecanismos estatales que se imponen a los ciudadanos y súbditos de todo el imperio para ser sometidos por el terror.
Como ejemplo, Albania, hasta donde llega un firmán del sultán obligando a la ejecución de Alí bajá, el pachá rebelde e independentista que trató a Lord Byron. Su cabeza cortada será paseada por los pueblos, exhibida como en un espectáculo hasta que sea finalmente depositada en “el nicho”. Pero la represión no termina aquí, sino que se extiende por todo el país con decretos que pretenden aniquilar las ansias de libertad de los albaneses. Así, se inventa el “cra-cra”, la desnacionalización, una herramienta capaz de acabar con las costumbres albanesas (las nupcias, entierros, el mismo idioma), de manera que los territorios indómitos pierdan incluso su nombre, y que los seres individuales se confundan, por último, en la “nada”.
El firmán de la ceguera (1984)
En la capital del Imperio otomano suceden hechos inexplicables. Dicen algunos que es culpa de un “mal de ojo”, por lo cual el Sultán declara un “firmán ciego” contra posibles aojadores, castigando a los culpables con dejarles ciegos. El límite de aplicación de la orden se extiende a todo el inmenso territorio y cualquiera puede ser la víctima. El resultado es una herramienta de terror implacable, diferente en cada país: en unos lugares se aplicará el hierro a la vista, el otros la oscuridad, el ácido, la luz extremada. Incluso los que tienen la obligación de ejecutar el firmán serán cegados.La consecuencia de los castigos será la aparición de multitudes de ciegos inexpertos y, soprendente o lógicamente, la revitalización de la palabra a través de la poesía oral.
El palacio de los sueños (1981)
La historia se desarrolla a finales del siglo XIX en el Imperio turco. Un joven de la familia albanesa Qyprilli (linaje que ha dado durante generaciones grandes hombres al servicio del Estado) es destinado al “Tabir Saray”, enigmático y laberíntico lugar donde se clasifican, investigan e interpretan los sueños creados por cualquier persona, por pueblos favorecidos o descontentos, por familias, locos y niños; donde se desenmascaran las alucinaciones y los presagios, todo para obtener “el sueño Maestro” que se presenta al soberano y que ha de servir como guía para desarrollar los asuntos del Estado.
En el “Palacio de los sueños”, un escenario imposible y demencial ocupado por cientos de funcionarios que tienen prohibido hablar de su trabajo, existen diferentes departamentos: los de selección, los de interpretación, los del “desueño” que investigan los orígenes de los sueños antes de ejecutar a las víctimas.El joven protagonista llegará a lo más alto del escalafón dirigiendo incluso un instituto donde se pormenorizan los sentires humanos y colectivos, en un archivo que guarda millones de sueños, pero no pasará de ser una víctima más del ambiente opresivo, del sistema controlador organizado por el poder político
El año negro (1981)
A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Albania se ha liberado de las seculares garras turcas y comienza una incipiente independencia bajo la figura de un monarca recién llegado al país. Pero las amenazas externas se mantienen por parte de griegos, serbios e italianos.
El conflicto se concreta en Albania en la guerra entre dos bandos: una partida de unos doscientos guerrilleros albaneses (los “mokranos”) por un lado, dirigidos por un “kapedán”; y los “essadistas” proturcos de otro, que consideran que Albania, tras los siglos de ocupación, les ha traicionado. El país acaba despedazándose por intereses que se oponen; piensan algunos incluso que Albania es incapaz de regirse a sí misma (cosa incierta pues gran parte de los altos cargos de la administración turca procedían de aquí). Finalmente los guerrilleros acaban arrasados, y el rey se va del país.
Un cometa (cuya cola se identifica con los “pelos largos” de la partida derrotada) ha presenciado todos los sucesos del terrible año, y es considerado por muchos culpable de los mismos
Abril quebrado (1978)
En la región albanesa de Rrafsh, el norte de las Cumbres Malditas, durante el período de la monarquía de entreguerras en el siglo XX, se produce un asesinato: un hombre mata a otro para cobrarse una “venganza”, una promesa de sangre pendiente entre familias que llevan decenios enfrentadas. Tras la muerte, el criminal se refugia en su “kulla”, su torre fortaleza, siguiendo la costumbre tradicional y sistematizada en un código llamado “Kanun” (ley implacable y hermética de los montañeses que regula la vida individual y social, y que ha sobrevivido a invasiones y represiones extranjeras durante siglos. Es cuidada e interpretada por exegetas y por un archivero que atiende un registro centenario que incluye las muertes habidas y los testimonios favorables y contrarios que ha recibido).Durante el tiempo que permanezca bajo refugio, una “besa” (la promesa dada de palabra) le protegerá de sus enemigos, convirtiéndole en inviolable. La familia enemiga mostrará la camisa ensangrentada del difunto, sangre que exige reparación con sangre, señal que obliga al castigo del criminal cuando se cumpla el plazo, el día 17 de abril, el “abril quebrado”. Sólo entonces el asesino deberá salir de su “kulla” de enclaustramiento y podrá ser a su vez ejecutado por alguien de la familia rival. De no haber venganza, hubiera caído la vergüenza sobre la familia afectada o sobre todo el territorio. Así son y así se cumplen las costumbres ancestrales.
El expediente H. (1981)
Albania en 1935 durante el reinado del rey Zogú. Dos estudiantes de la Universidad de Harvard acuden a las montañas del norte para estudiar los vestigios de la épica homérica en los rapsodas albaneses, más concretamente el llamado “mecanismo del olvido”. Mientras unos les toman por espías, otros les toman por locos o caballeros andantes.Los jóvenes llevan una moderna herramienta (el magnetófono) al lugar de su trabajo, la posada “El cráneo de búfalo”. Allí llega el primer rapsoda, un “lahuta” (reciben el mismo nombre el hombre y el instrumento de una sola cuerda que toca). Se tapa la oreja (el oído es la base del canto épico) y comienza el recitado: su voz, su tono, su profundidad parecen proceder de otro mundo. En una segunda ocasión recita el mismo poema, cambiando apenas un par de versos (de ser concluyente este “mecanismo del olvido”, ¿cuántos habrán cambiado en más de dos milenios, desde Homero?, ¿serán nuestras versiones las que en origen se produjeron?). Los estudiantes comprueban también que la épica sigue viva, aunque no trata temas nuevos, sólo los clásicos sobre guerras, héroes y hechos relacionados con los principales protagonistas del ciclo homérico.Por entonces aparece un monje serbio, rival de los albaneses, que ha reunido epopeyas de su tierra durante años (textos que rivalizan con los de otros pueblos balcánicos), quien al ver el magnetófono lo desprecia como algo diabólico, hasta tal punto que el aparato será destruido y los jóvenes tendrán que marcharse. Curiosamente, su salida de Albania será difundida por la prensa como si cumpliera un mecanismo de nueva creación épica.
Noviembre de una capital (1975-1989)
Finales de la Segunda Guerra Mundial en Tirana. Una partida de guerrilleros albaneses, gentes de diversos orígenes, formación e ideologías, preparan el asalto a la estación de radio, controlada por los alemanes. Avanzan por el bulevard, levantan una barricada, atacan vehículos y tanques enemigos. Finalmente vencen pero el triunfo no les traerá, en su mayoría, la tan ansiada libertad: los comunistas se harán con el poder e iniciarán una dictadura más duradera que la alemana.Al mismo tiempo, Kadaré presenta a un lingüista que investiga, arriesgando su vida en plena calle acribillada a balazos, la realidad de la lengua albanesa: su progresiva modificación, su posible pérdida tras decenios de represión extranjera.
El ocaso de los dioses de la estepa (1962–1976)
Novela que muestra parte de la biografía de Kadaré, y refleja el momento de tensión de las relaciones entre Albania y la Rusia soviética, acusada de burguesa y revisionista.Corre el año 1958, tiempos del antiestalinismo de Kruschev, cuando un joven albanés acude a Rusia (Letonia, Moscú) para continuar estudios, viviendo en una residencia repleta de las más heterogéneas gentes de todo el imperio soviético. Es por entonces cuando se conoce la concesión del polémico Nóbel de Literatura a Boris Pasternak (quien recibe al principio una oleada de difamaciones, y poco después una campaña a favor auspiciada por los mismos que le atacaron). El protagonista albanés vive una relación amorosa con una joven rusa, que pretende ser reflejo de aquella legendaria de Doruntina, y que acaba en fracaso y separación.
El general del ejército muerto (1963)
Fue su primera novela y el primer asomo para los lectores europeos.En ella cuenta los sucesos ocurridos veinte años después del final de la Segunda Guerra Mundial, momento en que un general italiano es enviado a Albania para localizar y exhumar cientos de cadáveres de compatriotas muertos en la confrontación que mantuvieron contra los albaneses: cuerpos de las tropas fascistas que se encuentran dispersos en muchos sitios, desde el norte hasta el sur, de las montañas a la costa. Lo que topa es mucho más que tierra removida, recelos y memoria cercana: encuentra las cicatrices abiertas de una guerra que hace reaparecer algunas historias del pasado: la de una prostituta asesinada por una cuestión de celos, la de un desertor que acabó ejecutado por el tristemente afamado y cruel “Batallón Azul” italiano; la historia del primer soldado que, solo, hizo frente al ejército invasor.A medida que pasa el tiempo y el general conoce la realidad de los sucesos, se hunde sometido por la responsabilidad que debe asumir ante su patria. Transcurren dos años dramáticos de trabajo, en medio de la lluvia impenitente, compartiendo esfuerzos con un oficial albanés que hace lo propio con los cadáveres de sus compatriotas. El epílogo no es más que desenterrar el pasado, sin esperanza de presente.
El concierto (1978-1988)
Presenta las relaciones político-económicas y la ruptura de Albania con China (el gran imperio de oriente, la última esperanza de Enver Hoxa, regido con mano de hierro por Mao Zedong, el responsable de la Terrorífica “Revolución cultural” que produjo millones de muertos), su único aliado internacional, a comienzos de la década de 1970. La novela incluye escenas impresionantes: en China, los siniestros planes de Mao para adormecer a Europa entera con una droga que elimine su memoria, o su proyecto de conseguir un ser humano nuevo (perfecto trabajador, obediente, anulado como individuo); la purga del segundo del régimen chino, Lin Biao, muerto en un “accidente aéreo”; el control de la población mediante micrófonos. En Albania, una rebelión militar originada por causa de los intentos chinos para intervenir directamente en el Partido comunista albanés, motivo último de la ruptura entre ambos países; los procesos internos de “autocrítica” en el Partido; la miseria que viven los “desclasados” –antiguos propietarios y burgueses- en el régimen comunista. Aparece incluso un escritor, Skënder Bermema (habitual en otras novelas), haciendo una asombrosa recreación literaria del Macbeth de Shakespeare, reflejo de la realidad que viven ambos países.
Spiritus (1995-1996)
Son los tiempos de la caída del comunismo en una Albania que guarda sus viejas tradiciones, sus maldiciones ancestrales, una lengua que se va deshaciendo por miedo a la expresión, represaliada por un régimen da sus últimos coletazos: espía a la población con micrófonos (“grillos”) registrando incluso la voz de un hombre que ya ha fallecido, un “espíritu capturado” y juzgado en el más allá.
Frías flores de marzo (1998-2000)
Las “flores” significan el resurgimiento de la vida, diez años después de la caída del comunismo; mientras, el adjetivo “frías” representa el pasado que parece querer impedir la renovación: la leyenda inmemorial de una joven que se ve obligada a casarse con una serpiente, en realidad un hombre que sufre un hechizo; la reaparición de “la venganza de sangre” y el “Kanun”; las antiguas “kullas” convertidas en archivos secretos del Estado. Albania se abre a occidente, recibe delegaciones europeas, vive muy de cerca la presencia de las tropas OTAN en el conflicto kosovar, pero el norte aún parece “un lugar lleno de culpa” y el cielo sigue desagarrado por la tristeza.
Frente al espejo de una mujer (1986-2000)
Son tres largos relatos que Kadaré llama “micronovelas”.
El primero de ellos se sitúa en el año 1939, en un lugar del norte albanés donde el Conde Ciano, yerno de Mussolini, construirá un albergue de caza. Decora el interior un cuadro con una escena cinegética, que anticipará un posterior crimen en 1947, tiempo ya de los comunistas.La segunda historia muestra el contraste entre un atemorizado miembro de la “Liga de escritores albaneses”, autor del “realismo social” que ha sido “reeducado” por el Partido, y la figura de una joven prostituta que se mantiene valiente en sus convicciones. Mientras él se pliega cobardemente a la presión del Estado, ella decide no hacerlo y suicidarse.La tercera cuenta la vivencia de una anciano y venerado escritor, desaterrado por el Partido, que tiene un amor de vejez que le devuelve a la juventud. Es un hombre nuevo y entero, un héroe casi homérico, pero también humano, muy por encima de la mediocridad y vileza del Partido y su Dirigente.
Vida, representación y muerte de Lul Mazreku (2002)
En los momentos finales del régimen comunista del Dirigente, Albania sufre una constante fuga de ciudadanos hacia Grecia. El Poder pone todos los medios posibles de represión: militares, policías, perros, radares, lanchas rápidas de costa, incluso prostitutas contratadas como espías de las zonas costeras para localizar y detener a potenciales prófugos.Un joven, aficionado actor de teatro, debe cumplir su servicio militar en la costera Saranda (muy cerca del teatro de Butroto, aquel que describió Virgilio en su Eneida, el mismo que vio a los vencidos de Troya) y participa en una terrible farsa: actuará como cadáver de un huido, simulando ser un cuerpo muerto que será mostrado a la población para reprimir futuras deseos contrarios a la patria y al Dirigente. Tal hecho será objeto de una investigación de un tribunal internacional que lo considerará un acto criminal contra la humanidad, inaugurando el proceso contra el régimen gobernante.
Más literatura:
* El monstruo * El gran invierno
@
http://www.kirjasto.sci.fi/kadare.htm
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2482
http://letersi.homestead.com/Kadare3.html
http://www.geocities.com/spiritofalbania/kadare.htm
Sus novelas
Las novelas que aparecen reseñadas a continuación están ordenadas no por el orden cronológico de publicación sino continuando la línea de temporalidad de la Historia de Albania.
La pirámide (1988-1992)
Una contundente denuncia contra las afanes ególatras de los dirigentes, capaces de las más altas obras que perduren a su tiempo a costa de los sufrimientos de su pueblo.
En tiempos del antiguo Egipto, el todopoderoso faraón Keops decide, ante el estupor general, no construirse una pirámide, obra descomunal que, según los viejos archivos, se creó para someter el bienestar del pueblo, monumento que anula la iniciativa y las protestas, que obliga al trabajo de los individuos. Ante las reclamaciones de sus más allegados, el faraón cambiará de opinión y decidirá construir la más grande jamás levantada.Se obliga entonces al trabajo de miles de familias, una generación entera, izando un bloque tras otro (piedras que matan), que siguen las orientaciones de los astrólogos, Ante la magnitud del esfuerzo, el tiempo desaparece. Se llega a la cámara mortuoria. El faraón se preocupa, no por su pueblo, sino por lo que hay más allá de la vida y de la construcción. Se remata la cúspide con láminas de oro... Keops muere y es encerrado en su obra; pasarán otros faraones, dispuestos incluso a “revisar la historia”.
La inmensa pirámide sufre el paso de los siglos, pero sigue imponente. Cientos de años después, un sanguinario líder asiático levantará en Ispahán una pirámide con cráneos humanos. Y mucho después, en un pequeño país llamado Albania, un ególatra Dirigente levantará miles de casamatas de cemento y hierro.
El viaje nupcial (1979)
Relato que reconstruye un suceso legendario en torno a una “besa” (la promesa firme y sagrada de la tradición albanesa).
En los tiempos medievales, momento del cisma de la cristiandad entre Roma y Constantinopla, ocurrió algo extraordinario, imposible para algunos, comprensible para otros: una joven llamada Doruntina, que tres años antes se había casado con un noble de Bohemia, en cuyas tierras vivía, regresó a su tierra albanesa a lomos de un caballo guiado por su hermano Kostadin, muerto desde hace tiempo, al igual que el resto de sus hermanos. Dicen que el difunto había prometido a su madre que traería a Doruntina cuando aquella la necesitara... y lo ha cumplido. Kostandin llega cubierto de barro, como si hubiera permanecido mucho tiempo bajo tierra. Su hermana, además, ignora completamente el trayecto que ha hecho sin ver más que un cielo estrellado de noche, nunca la cara del jinete. Sólo escuchó un “he venido a llevarte conmigo”.Ante lo inexplicable del suceso, muchos quieren ocultarlo y silenciarlo, rebajar la calidad de lo extraordinario. Otros, entre los que se cuentan los amigos de Kostandin, reconocen que era algo incuestionable en el carácter del difunto: un líder idealista, convencido de que las normas propias y excepcionales de la tradición habrían de imponerse sobre todo tiempo y poder.
El puente de los tres arcos (1978)
Albania, la Arbería medieval entre los años 1377 y 1379. Un monje narra la crónica de la construcción de un puente sobre el río Ujana e Keque (“Aguas malas”), obra que debería unir gentes y culturas. Pero aquellos tiempos son confusos pues se acercan las tropas otomanas y Albania está dividida en territorios gobernados por grandes señores feudales, aliados en guerras y matrimonios bajo diferentes banderas y emblemas. Es el tiempo de la decadencia bizantina y la indecisión veneciana. La construcción no será sencilla y sufrirá sus contratiempos, sus enemigos, maldiciones y defensores. En torno a la “Posada de los dos Robertos” (dos héroes que fueron a las cruzadas) se reúnen los rapsodas del lugar, y algunos cuentan la leyenda de una mujer que fue emparedada por cumplir una “besa” con un pecho fuera para amamantar a su hijo.En vista de que el puente parece no avanzar, dicen los supersticiosos que por causas sobrenaturales, un hombre se ofrece voluntario para ser emparedado en sacrificio. Su cuerpo rematará la obra.El río sigue fluyendo mientras sobre Europa cae la peste. Nadie quiere cruzar el puente ante la inminencia de la llegada de los turcos. Cuando estos llegan se produce el primer enfrentamiento entre soldados enemigos y la sangre baña la construcción, sangre que también anticipan las baladas y viejos cantos para el futuro.
Tres cantos fúnebres por Kosovo (1998)
Breve volumen que recoge tres relatos sobre el pasado de las inestables relaciones entre albaneses y los pueblos vecinos; pasado que se hace presente en el recuerdo de la criminal intervención serbia en Kosovo en los años finales del siglo XX.
1389, la “Batalla del Campo de los Mirlos” en la llanura kosovar: los turcos aniquilan a una gran coalición balcánica formada por bosníacos, rumanos, búlgaros, serbios, húngaros, albaneses... El líder otomano, Murad, muere en combate y sus restos son inhumados en tierra.Los supervivientes derrotados mantienen sus ancestrales discrepancias. Se encuentran un bardo albanés y un rapsoda serbio, cantando a una noble señora en un castillo. Ésta se da cuenta de que las historias recitadas tratan todas del tema de la guerra y tienen en común las viejas leyendas griegas (no habría, por tanto, diferencias entre los pueblos eternamente enfrentados, sino un vínculo ancestral que debería hacerles mantener la paz).Murad, muerto, habla con voz de otro mundo: desde sus restos en una vasija de plomo, recuerda que sobre él pasarán más guerras y muertes, más sangre que mantendrá la memoria de la venganza.
Los tambores de la lluvia (1969-1970)
Es esta una de las más impresionantes novelas de corte histórico. Se narra con una doble voz en cada capítulo: corresponde una a un albanés que en primera persona cuanta su perspectiva de sitiado, y la otra al cronista turco que, en tercera persona, describe, como sitiador, con más extensión y detalle los hechos.
Año 1443. El general Skanderber (Jorge Kastriota) reúne una tropa de soldados albaneses que para resistir al sultán Murad Han (Murat II, padre del futuro Mehmet). Con este objetivo se refugian en una ciudadela que será asediada por más de setenta mil hombres; todo un enjambre de los más variados soldados presididos por un pachá, un cronista, un ingeniero de armas, un arquitecto, un astrólogo, el muftí, jenízaros, derviches, “coleccionistas” de orejas y dedos, un poeta... Los más modernos cañones y los versos propiciatorios del Corán presidirán el ataque. Pero los albaneses resisten manteniendo triunfante el estandarte del águila negra bicéfala sobre fondo rojo.Inmovilizados, los turcos lo intentarán todo: cavan un túnel que resultará inutilizado; intentan cortar el suministro de agua de la fortaleza. Nada da resultado. Quienes fracasan son enviados a las trincheras o decapitados. Skanderberg incluso sale a contraatacar con dureza, esperando que llegue la temporada de lluvias. El Consejo turco se reúne de nuevo (“hemos creído darles la muerte, cuando con nuestras propias manos les estábamos haciendo inmortales”) y los fanáticos jenízaros se lanzan sobre las murallas. El cronista se queda sin palabras ante los horrores que contempla.Finalmente, los tambores anuncian la llegada de la una nueva estación. Reaparece la lluvia y muere el pachá, enterrado bajo la tierra golpeada por gotas como balas. Todos los sitiadores escapan de la derrota y del infierno albanés.
El nicho de la vergüenza (1974-1976)
Este es el nombre que recibe el siniestro lugar donde se depositan las cabezas cortadas de los traidores al Estado otomano, un espacio terrible que la capital turca cuida con especial celo y esmero; uno más de los mecanismos estatales que se imponen a los ciudadanos y súbditos de todo el imperio para ser sometidos por el terror.
Como ejemplo, Albania, hasta donde llega un firmán del sultán obligando a la ejecución de Alí bajá, el pachá rebelde e independentista que trató a Lord Byron. Su cabeza cortada será paseada por los pueblos, exhibida como en un espectáculo hasta que sea finalmente depositada en “el nicho”. Pero la represión no termina aquí, sino que se extiende por todo el país con decretos que pretenden aniquilar las ansias de libertad de los albaneses. Así, se inventa el “cra-cra”, la desnacionalización, una herramienta capaz de acabar con las costumbres albanesas (las nupcias, entierros, el mismo idioma), de manera que los territorios indómitos pierdan incluso su nombre, y que los seres individuales se confundan, por último, en la “nada”.
El firmán de la ceguera (1984)
En la capital del Imperio otomano suceden hechos inexplicables. Dicen algunos que es culpa de un “mal de ojo”, por lo cual el Sultán declara un “firmán ciego” contra posibles aojadores, castigando a los culpables con dejarles ciegos. El límite de aplicación de la orden se extiende a todo el inmenso territorio y cualquiera puede ser la víctima. El resultado es una herramienta de terror implacable, diferente en cada país: en unos lugares se aplicará el hierro a la vista, el otros la oscuridad, el ácido, la luz extremada. Incluso los que tienen la obligación de ejecutar el firmán serán cegados.La consecuencia de los castigos será la aparición de multitudes de ciegos inexpertos y, soprendente o lógicamente, la revitalización de la palabra a través de la poesía oral.
El palacio de los sueños (1981)
La historia se desarrolla a finales del siglo XIX en el Imperio turco. Un joven de la familia albanesa Qyprilli (linaje que ha dado durante generaciones grandes hombres al servicio del Estado) es destinado al “Tabir Saray”, enigmático y laberíntico lugar donde se clasifican, investigan e interpretan los sueños creados por cualquier persona, por pueblos favorecidos o descontentos, por familias, locos y niños; donde se desenmascaran las alucinaciones y los presagios, todo para obtener “el sueño Maestro” que se presenta al soberano y que ha de servir como guía para desarrollar los asuntos del Estado.
En el “Palacio de los sueños”, un escenario imposible y demencial ocupado por cientos de funcionarios que tienen prohibido hablar de su trabajo, existen diferentes departamentos: los de selección, los de interpretación, los del “desueño” que investigan los orígenes de los sueños antes de ejecutar a las víctimas.El joven protagonista llegará a lo más alto del escalafón dirigiendo incluso un instituto donde se pormenorizan los sentires humanos y colectivos, en un archivo que guarda millones de sueños, pero no pasará de ser una víctima más del ambiente opresivo, del sistema controlador organizado por el poder político
El año negro (1981)
A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Albania se ha liberado de las seculares garras turcas y comienza una incipiente independencia bajo la figura de un monarca recién llegado al país. Pero las amenazas externas se mantienen por parte de griegos, serbios e italianos.
El conflicto se concreta en Albania en la guerra entre dos bandos: una partida de unos doscientos guerrilleros albaneses (los “mokranos”) por un lado, dirigidos por un “kapedán”; y los “essadistas” proturcos de otro, que consideran que Albania, tras los siglos de ocupación, les ha traicionado. El país acaba despedazándose por intereses que se oponen; piensan algunos incluso que Albania es incapaz de regirse a sí misma (cosa incierta pues gran parte de los altos cargos de la administración turca procedían de aquí). Finalmente los guerrilleros acaban arrasados, y el rey se va del país.
Un cometa (cuya cola se identifica con los “pelos largos” de la partida derrotada) ha presenciado todos los sucesos del terrible año, y es considerado por muchos culpable de los mismos
Abril quebrado (1978)
En la región albanesa de Rrafsh, el norte de las Cumbres Malditas, durante el período de la monarquía de entreguerras en el siglo XX, se produce un asesinato: un hombre mata a otro para cobrarse una “venganza”, una promesa de sangre pendiente entre familias que llevan decenios enfrentadas. Tras la muerte, el criminal se refugia en su “kulla”, su torre fortaleza, siguiendo la costumbre tradicional y sistematizada en un código llamado “Kanun” (ley implacable y hermética de los montañeses que regula la vida individual y social, y que ha sobrevivido a invasiones y represiones extranjeras durante siglos. Es cuidada e interpretada por exegetas y por un archivero que atiende un registro centenario que incluye las muertes habidas y los testimonios favorables y contrarios que ha recibido).Durante el tiempo que permanezca bajo refugio, una “besa” (la promesa dada de palabra) le protegerá de sus enemigos, convirtiéndole en inviolable. La familia enemiga mostrará la camisa ensangrentada del difunto, sangre que exige reparación con sangre, señal que obliga al castigo del criminal cuando se cumpla el plazo, el día 17 de abril, el “abril quebrado”. Sólo entonces el asesino deberá salir de su “kulla” de enclaustramiento y podrá ser a su vez ejecutado por alguien de la familia rival. De no haber venganza, hubiera caído la vergüenza sobre la familia afectada o sobre todo el territorio. Así son y así se cumplen las costumbres ancestrales.
El expediente H. (1981)
Albania en 1935 durante el reinado del rey Zogú. Dos estudiantes de la Universidad de Harvard acuden a las montañas del norte para estudiar los vestigios de la épica homérica en los rapsodas albaneses, más concretamente el llamado “mecanismo del olvido”. Mientras unos les toman por espías, otros les toman por locos o caballeros andantes.Los jóvenes llevan una moderna herramienta (el magnetófono) al lugar de su trabajo, la posada “El cráneo de búfalo”. Allí llega el primer rapsoda, un “lahuta” (reciben el mismo nombre el hombre y el instrumento de una sola cuerda que toca). Se tapa la oreja (el oído es la base del canto épico) y comienza el recitado: su voz, su tono, su profundidad parecen proceder de otro mundo. En una segunda ocasión recita el mismo poema, cambiando apenas un par de versos (de ser concluyente este “mecanismo del olvido”, ¿cuántos habrán cambiado en más de dos milenios, desde Homero?, ¿serán nuestras versiones las que en origen se produjeron?). Los estudiantes comprueban también que la épica sigue viva, aunque no trata temas nuevos, sólo los clásicos sobre guerras, héroes y hechos relacionados con los principales protagonistas del ciclo homérico.Por entonces aparece un monje serbio, rival de los albaneses, que ha reunido epopeyas de su tierra durante años (textos que rivalizan con los de otros pueblos balcánicos), quien al ver el magnetófono lo desprecia como algo diabólico, hasta tal punto que el aparato será destruido y los jóvenes tendrán que marcharse. Curiosamente, su salida de Albania será difundida por la prensa como si cumpliera un mecanismo de nueva creación épica.
Noviembre de una capital (1975-1989)
Finales de la Segunda Guerra Mundial en Tirana. Una partida de guerrilleros albaneses, gentes de diversos orígenes, formación e ideologías, preparan el asalto a la estación de radio, controlada por los alemanes. Avanzan por el bulevard, levantan una barricada, atacan vehículos y tanques enemigos. Finalmente vencen pero el triunfo no les traerá, en su mayoría, la tan ansiada libertad: los comunistas se harán con el poder e iniciarán una dictadura más duradera que la alemana.Al mismo tiempo, Kadaré presenta a un lingüista que investiga, arriesgando su vida en plena calle acribillada a balazos, la realidad de la lengua albanesa: su progresiva modificación, su posible pérdida tras decenios de represión extranjera.
El ocaso de los dioses de la estepa (1962–1976)
Novela que muestra parte de la biografía de Kadaré, y refleja el momento de tensión de las relaciones entre Albania y la Rusia soviética, acusada de burguesa y revisionista.Corre el año 1958, tiempos del antiestalinismo de Kruschev, cuando un joven albanés acude a Rusia (Letonia, Moscú) para continuar estudios, viviendo en una residencia repleta de las más heterogéneas gentes de todo el imperio soviético. Es por entonces cuando se conoce la concesión del polémico Nóbel de Literatura a Boris Pasternak (quien recibe al principio una oleada de difamaciones, y poco después una campaña a favor auspiciada por los mismos que le atacaron). El protagonista albanés vive una relación amorosa con una joven rusa, que pretende ser reflejo de aquella legendaria de Doruntina, y que acaba en fracaso y separación.
El general del ejército muerto (1963)
Fue su primera novela y el primer asomo para los lectores europeos.En ella cuenta los sucesos ocurridos veinte años después del final de la Segunda Guerra Mundial, momento en que un general italiano es enviado a Albania para localizar y exhumar cientos de cadáveres de compatriotas muertos en la confrontación que mantuvieron contra los albaneses: cuerpos de las tropas fascistas que se encuentran dispersos en muchos sitios, desde el norte hasta el sur, de las montañas a la costa. Lo que topa es mucho más que tierra removida, recelos y memoria cercana: encuentra las cicatrices abiertas de una guerra que hace reaparecer algunas historias del pasado: la de una prostituta asesinada por una cuestión de celos, la de un desertor que acabó ejecutado por el tristemente afamado y cruel “Batallón Azul” italiano; la historia del primer soldado que, solo, hizo frente al ejército invasor.A medida que pasa el tiempo y el general conoce la realidad de los sucesos, se hunde sometido por la responsabilidad que debe asumir ante su patria. Transcurren dos años dramáticos de trabajo, en medio de la lluvia impenitente, compartiendo esfuerzos con un oficial albanés que hace lo propio con los cadáveres de sus compatriotas. El epílogo no es más que desenterrar el pasado, sin esperanza de presente.
El concierto (1978-1988)
Presenta las relaciones político-económicas y la ruptura de Albania con China (el gran imperio de oriente, la última esperanza de Enver Hoxa, regido con mano de hierro por Mao Zedong, el responsable de la Terrorífica “Revolución cultural” que produjo millones de muertos), su único aliado internacional, a comienzos de la década de 1970. La novela incluye escenas impresionantes: en China, los siniestros planes de Mao para adormecer a Europa entera con una droga que elimine su memoria, o su proyecto de conseguir un ser humano nuevo (perfecto trabajador, obediente, anulado como individuo); la purga del segundo del régimen chino, Lin Biao, muerto en un “accidente aéreo”; el control de la población mediante micrófonos. En Albania, una rebelión militar originada por causa de los intentos chinos para intervenir directamente en el Partido comunista albanés, motivo último de la ruptura entre ambos países; los procesos internos de “autocrítica” en el Partido; la miseria que viven los “desclasados” –antiguos propietarios y burgueses- en el régimen comunista. Aparece incluso un escritor, Skënder Bermema (habitual en otras novelas), haciendo una asombrosa recreación literaria del Macbeth de Shakespeare, reflejo de la realidad que viven ambos países.
Spiritus (1995-1996)
Son los tiempos de la caída del comunismo en una Albania que guarda sus viejas tradiciones, sus maldiciones ancestrales, una lengua que se va deshaciendo por miedo a la expresión, represaliada por un régimen da sus últimos coletazos: espía a la población con micrófonos (“grillos”) registrando incluso la voz de un hombre que ya ha fallecido, un “espíritu capturado” y juzgado en el más allá.
Frías flores de marzo (1998-2000)
Las “flores” significan el resurgimiento de la vida, diez años después de la caída del comunismo; mientras, el adjetivo “frías” representa el pasado que parece querer impedir la renovación: la leyenda inmemorial de una joven que se ve obligada a casarse con una serpiente, en realidad un hombre que sufre un hechizo; la reaparición de “la venganza de sangre” y el “Kanun”; las antiguas “kullas” convertidas en archivos secretos del Estado. Albania se abre a occidente, recibe delegaciones europeas, vive muy de cerca la presencia de las tropas OTAN en el conflicto kosovar, pero el norte aún parece “un lugar lleno de culpa” y el cielo sigue desagarrado por la tristeza.
Frente al espejo de una mujer (1986-2000)
Son tres largos relatos que Kadaré llama “micronovelas”.
El primero de ellos se sitúa en el año 1939, en un lugar del norte albanés donde el Conde Ciano, yerno de Mussolini, construirá un albergue de caza. Decora el interior un cuadro con una escena cinegética, que anticipará un posterior crimen en 1947, tiempo ya de los comunistas.La segunda historia muestra el contraste entre un atemorizado miembro de la “Liga de escritores albaneses”, autor del “realismo social” que ha sido “reeducado” por el Partido, y la figura de una joven prostituta que se mantiene valiente en sus convicciones. Mientras él se pliega cobardemente a la presión del Estado, ella decide no hacerlo y suicidarse.La tercera cuenta la vivencia de una anciano y venerado escritor, desaterrado por el Partido, que tiene un amor de vejez que le devuelve a la juventud. Es un hombre nuevo y entero, un héroe casi homérico, pero también humano, muy por encima de la mediocridad y vileza del Partido y su Dirigente.
Vida, representación y muerte de Lul Mazreku (2002)
En los momentos finales del régimen comunista del Dirigente, Albania sufre una constante fuga de ciudadanos hacia Grecia. El Poder pone todos los medios posibles de represión: militares, policías, perros, radares, lanchas rápidas de costa, incluso prostitutas contratadas como espías de las zonas costeras para localizar y detener a potenciales prófugos.Un joven, aficionado actor de teatro, debe cumplir su servicio militar en la costera Saranda (muy cerca del teatro de Butroto, aquel que describió Virgilio en su Eneida, el mismo que vio a los vencidos de Troya) y participa en una terrible farsa: actuará como cadáver de un huido, simulando ser un cuerpo muerto que será mostrado a la población para reprimir futuras deseos contrarios a la patria y al Dirigente. Tal hecho será objeto de una investigación de un tribunal internacional que lo considerará un acto criminal contra la humanidad, inaugurando el proceso contra el régimen gobernante.
Más literatura:
* El monstruo * El gran invierno
@
http://www.kirjasto.sci.fi/kadare.htm
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2482
http://letersi.homestead.com/Kadare3.html
http://www.geocities.com/spiritofalbania/kadare.htm

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