
La cuestión del Realismo mágico o de lo Real maravilloso.
Alejo Carpentier, en su ensayo “De lo real maravilloso americano” (1964), expresa: “[…] lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de ‘estado límite’. Para empezar, la sensación de lo maravilloso presupone una fe. Los que no creen en santos no pueden curarse con milagros de santos.”.
Alejo Carpentier, en su ensayo “De lo real maravilloso americano” (1964), expresa: “[…] lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de ‘estado límite’. Para empezar, la sensación de lo maravilloso presupone una fe. Los que no creen en santos no pueden curarse con milagros de santos.”.
Estas palabras parecen indicarnos que se está poniendo el acento no tanto en las características de lo real, sino más bien en la capacidad del individuo para creer y, por lo tanto, percibir o experimentar lo maravilloso. Observa Carpentier que lo “real maravilloso” es por esto privilegio de Latinoamérica, ya que la vida allí se nutre de mitologías, es decir, de relatos donde la historia y los mitos se fusionan.
A partir de esta “teoría sobre la realidad Latinoamericana”, que esboza el escritor cubano, se puede intentar definir qué se entiende por “Realismo maravilloso” ya que la cosmovisión y la estética propias de esta vertiente narrativa caracterizan una gran parte de la producción literaria de los años 60 y 70, que tiene aún sus continuadores en escritoras como la mexicana Laura Esquivel (Como agua para chocolate) y la chilena Isabel Allende (La casa de los espíritus).
El Realismo maravilloso se podría definir, entonces, como un cierto tipo de historias y un cierto tipo de discursos que no son ni el de la narración realista ni el del relato fantástico, que suponen un concepto de realidad positivista. En estas obras y su verosimil, es decir su lógica interna, no hay diferencia ni contradicción entre lo natural y lo sobrenatural.
Por otra parte, debemos incluir en el “Realismo maravilloso”, una vertiente que Miguel Ángel Asturias denomina “Realismo mágico”. En esta línea literaria, se sobreimprime a los hechos reales la visión mítica “sobrerreal” con la que el indio y el pueblo los percibe. De esta manera, explica Asturias en una entrevista: “[…] hay una realidad verdadera: él ve una mujer que se encamina a un barranco; … él describe a esa mujer, que cayó en un barranco, como cualquier persona la describiría, en forma real y realista, pero después viene la parte mágica. El indio vio en esa mujer una especie de nube cayendo al barranco, el aspecto trágico de algo diabólico dirigiéndose al barranco, y entonces –con su imaginación primitiva- comienza a crear una realidad que es más real que la propia realidad. Como nos da tantos detalles sobre esa superrealidad, nos parece que es más real lo irreal [visto por él o imaginado] que lo ocurrido.”(1969).
Estéticamente el discurso del "Realismo mágico" se caracteriza por el uso de la hipérbole y por un imaginario muy rico donde todo es posible ya que como en los cuentos maravillosos lo real y lo sobrenatural se entrelazan. Pero, además, los relatos encuadrados dentro de estar vertiente literaria a manera de metáfora siempre presentan una visión política de la realidad Latinoamerciana marcada de modo histórico por temas como el poder, la explotación, etc.. Por lo general, esta visión que a veces puede resultar humorística es siempre crítica.
Desde este punto de vista, se podrían señalar los siguientes matices dentro de la producción total del período:
-Relatos de base histórica donde el referente parcial o total es un hecho ocurrido: El siglo de las luces de Alejo Carpentier.
-Textos que carnavalizan[i] la realidad acudiendo a la exageración, el grotesco y la parodia: El señor presidente de Miguel Ángel Asturias; Adán Buenosyres de Leopoldo Marechal.
-Textos que plantean una realidad ilusoria, fantástica o ambigua: “Las ratas” de José Bianco; “El inmortal” (El Aleph) de Jorge Luis Borges; “El perjurio de la nieve” de Adolfo Bioy Casares; “Axolotl” Julio Cortázar, etc.
-Relatos de “Realismo mágico”, donde la realidad se construye desde la visión y la lógica mítica del indio y el pueblo: El señor presidente, Hombres de maíz, etc., de Miguel Angel Asturias; Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.
Con respecto a Como agua para chocolate, es una novela que a fines de los años 80 retoma la línea del realismo mágico desde una mirada femenina. Si bien la novela presenta muchos aciertos (el uso del formato del folletín, el cruce entre narración y receta de cocina), es evidente que es un texto con muchos rasgos de la cultura de masas, es decir, un texto de consumo gastronómico, fácil de leer, digerible, que se "devora" pero que en su visión de la realidad y el papel que le asigna al lector es conservador y reproduce una estética de los años 60, treinta años más tarde. En este sentido tiene rasgos que lo encuadran en la categoría Kitsch, es decir, simulacro de arte destinado al mercado editorial.
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[i] Carnavalizar es un término derviado de “carnavalización”, vocablo técnico que usa Mijail Bajtin para designar una práctica cultural de carácter popular (carnaval) que subvierte el orden oficial, parodiándolo, es decir rerpoduciéndolo burlescamente, y poniendo el acento en sus aspectos más materiales y abyectos para reirse de él y resistirlo. Un ejemplo de ello es el episodio de El señor presidente de M. A. Asturias donde el dictador vomita dentro de una palangana que está decorada con el escudo oficial de la República.

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